Empleados.
La leyes de trabajo en los Estados Unidos son muy liberales.
La regla general es que el empleo es "at will", o sea, "a voluntad".
El empleado puede renunciar cuando quiera y puede ser despedido cuando se quiera.
En otras palabras, se puede despedir al empleado sin causa.
Sin embargo, no se le puede despedir por una mala causa. Usaré un ejemplo para ilustrar la diferencia en este juego
de palabras. Puede usted despedir a un empleado cuando ya no lo necesite, o si piensa reemplazarlo por uno más eficiente,
no necesita causa.
Pero si a el empleado lo despide porque no pertenece a su club campestre, o porque no le quiso cuidar a su bebé,
eso seria una mala causa y tendrá problemas legales si lo despide por tal razón.
Otras razones por las cuales no se puede despedir o hacer distinción son: por el sexo del empleado, su religión,
su raza, o su edad. Hay ciertas protecciones de derechos civiles contra estas acciones, pero por lo general, a un empleado se le puede desocupar sin necesidad de pagar indemnización.
Tampoco puede despedir sin causa cuando usted ha hecho un contrato con el empleado o ha creado "expectativas" debido a conducta anterior o promesas explícitas o implícitas.
Por ejemplo, si usted le ofrece empleo a una persona con la promesa, explícita o insinuada, de que esta persona recibirá un aumento cada tres meses y que trabajará por lo menos nueve meses,
es probable que esté usted obligado a cumplir con ésas promesas.
Claro que un contrato con un sindicato creará una obligación legal.
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